Siempre hay una salida
En la vida hay muchas situaciones que parecen irresolubles; momentos en los que por más que miramos solo vemos un túnel sin luz que nos impide decidir en que dirección movernos para escapar de esa oscuridad que nos sobrecoge y que parece querer devorarnos.
Sin embargo, la realidad en muchas ocasiones es bastante distinta de lo que percibimos, y esos terribles pasadizos negros, donde ha desparecido definitivamente la luz y con ella la propia orientación, son realmente transparentes y somos nosotros los que hemos perdido la visión al tener los ojos absolutamente invertidos mirando hacia nuestro interior.
Siempre hay una salida al final del túnel. Siempre hay luz para llegar a alcanzarla. Siempre hay otra perspectiva diferente a la que vemos.

Fotografía: Antonio Domingo




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