Las heridas del tiempo

La vida pasa por nosotros, inexorable, frenéticamente vertiginosa, como si llegara tarde a algún lugar y no pudiera detenerse a una pequeña y distendida conversación.

Y es el tiempo transcurrido el que va dejando sus marcas en la piel de la vida, como si en un afán desmedido de conseguir la inmortalidad, pretendiera que quedara constancia de su visita en cualquier lugar que exista, y las heridas abiertas que nos deja se muestran como un libro que habla de los años que han transcurrido y las vivencias que llevamos almacenadas en la mochila de nuestra memoria.

La piel de la vida

Fotografía: Antonio Domingo


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